Ojos

Ojos que llaman mi atención, muy pequeños, incluso dan la impresión de estar poco desarrollados, dos puntitos negros en una cabeza blanca, parecidos a los de las especies abisales, que no los necesitan porque en las profundidades en las que nadan no llega la luz. Ojos de gato zombi, ahora me doy cuenta, que miran desde la ventana y contemplan cómo Vera duerme con los suyos cerrados y cómo yo devuelvo la misma mirada negra y zombi.

NZC (New Zombie Culture), toma 3

NZC (New Zombie Culture), toma 3: Me costó un huevo dejar el bar como a la peña le gusta, con pósters de zombis y una pantalla plana que te cagas de grande que es. Cuando me preguntan qué voy a hacer cuando las zorrillas zombis entren en mi bar siempre digo lo mismo: echarles un quiqui, qué voy a hacer con ellas. ¿Y si vienen de mal rollo, a lo Matanza de Texas? Pues las invito a unas birras y a lo que se tercie, que tendrán sed como cualquiera que papea y tiene boca, digo yo, y cuando estén tan borrachas que la frigidez zombi haya pasado a la historia, pues les estrujo el trasero y les echo un casquete, que como cualquier titi, tendrán estufita ahí abajo y se podrá uno calentar, digo yo.

Opiniones desde fuera, toma 3

Opiniones desde fuera, toma 3: Es una futura mujer desesperada. Está hipermegagorda porque está todo el día pegándole a la Nocilla y a los Nuggets. Es repugnante. Pues esa que tiene el culo gordinflón y es más tonta que un teletubbie va, se me acerca y me dice que yo no tengo que tener miedo, que las pijas anoréxicas no cumplimos el perfil. Los zombis pasarán de nosotras porque no tenemos chicha, solo huesos y pellejo. ¿Que qué hice? Pues le enseñé mi dedo y le solté que era una zorra superguarra y que a los zombis no le iban las tortilleras megapunk, y ella se enfadó y también me enseñó su dedo, y se lo dije, que sepas que quien sola se ríe, de sus maldades se acuerda.

Sombras

Sombras en la pared. Tapé el sol con mi cuerpo y vi el perfil desnudo de Vera a contraluz. Delgada. Pelo corto. Flequillo recto. Nuca larga. La nariz, aplanada, la distancia entre el nacimiento en el ángulo nasofrontal y las cúpulas es muy corta. La boca, grande. Los labios, igualados con el mentón. Miré luego las piernas, que nunca terminan, y a continuación los brazos, y al llegar a las manos y a los dedos, creí que los podría partir si seguía observándolos, de modo que giré mi cuerpo, situándome de cara a la pared, y la seguí a través de las sombras.

NZC (New Zombie Culture), toma 2

NZC (New Zombie Culture), toma 2: Orgía Zombi ha sido todo un éxito. El ataque de los muertos empalmados, del mismo director, no tuvo esa suerte. Pero gracias a los alquileres domésticos de la segunda, los productores han dado luz verde a la secuela, No profanar las pichas de los muertos. Van a contar con los guionistas Spide Ever y Colin Barrow, que este mismo mes estrenan Alguien penetró en el nido de los zombis. Y Philp Starman repetirá el que es posiblemente su mejor personaje hasta el momento desde Encuentros en la tercera corrida, el de un zombi superjuguetón que necesita calor humano.

Opiniones desde fuera, toma 2

Opiniones desde fuera, toma 2: A mí todo este asunto me da mucho respeto. Sí, he anulado mi reserva, no voy a viajar a ese sitio del que tanto hablan ahora. Por esos. Sí, los... no vivos. No es que crea que existen, pero, en fin... Tampoco es cuestión de..., de que..., de eso. Lo consulté con mi madre, y también con mi mujer, quiero decir primero con mi madre y luego con mi mujer, y las dos dijeron lo mismo, que nunca se sabe, y que mejor no, por si acaso, porque más vale no jugársela, es mejor que luego no haya nada que lamentar, no tener que decir eso de ay, ay, si lo hubiera sabido, y mira que me lo advirtieron, así que yo no, por si acaso.

Pelos

Pelos. Largos y flexibles, y también cortos. Se mecen sobre el pubis, y en la cabeza, en las pestañas, en la nariz. Me llaman y se contraen. Cantan al unísono, como un coro. Cambian de color, constantemente, y así también me seducen. En todas sus gamas. Se me meten en los ojos y en la boca. Los huelo, los trago, los aspiro, los saboreo, los mimo, los peino, les canto canciones, les hago carantoñas. La mayoría de zombis los aparta. A ellos les molestan para comer, prefieren una piel limpia. Pero yo no.

NZC (New Zombie Culture), toma 1

NZC (New Zombie Culture), toma 1 : Lo chic son los zombis. Cambié por ellos mis diseños para La Flauta Mágica. He invertido los papeles. La Reina de la Noche ya no es una per-de-do-ra. Va vestida de carnaval y no se esconde de nada ni de nadie. En mi versión todos se pirran por ella. A Sarastro lo presento como a un fascista homófobo. A los monjes que van con él les falta un hervor. Por supuesto son zombis, y he incluido una escena en la que al estirado de Sarastro se lo comen. A todos los cantantes les hace mucha gracia.

Opiniones desde fuera, toma 1

Opiniones desde fuera, toma 1: No me creo una puta palabra. Nos toman por subnormales. Piensan que nos hemos tomado la pastilla azul. Un matadero en el que unos zombis hacen jamones con nosotros como si fuéramos putos cerdos. Y una puta mierda para la puta madre del que sacó eso en la puta tele. Todo es una puta cortina de humo. Pero conmigo lo llevan claro. Como si yo no tuviera mierda en la que pensar: la puta orden de alejamiento de la puta de mi ex, el puto cabrón de mi ex jefe, el recibo sin pagar de la puta luz, la puta cola del paro. Eso es joderse vivo y no esa mierda del matadero.

Meñiques

Meñiques, los de los pies. Insignificantes. Prescindibles. Ni siquiera se pueden alzar, como los de las manos: así hacen en Japón: levantar el meñique al hablar de un zombi y de una humana significa que algo sentimental hay entre ellos. Pero los de los pies están escondidos, nadie los tiene en cuenta. Excepto al desnudarse. Entonces se rebelan. Sueltan toda clase de obscenidades, gritan, concentran en su superficie las sensaciones táctiles, se retuercen de placer.

Cuando el primer rayo

Cuando el primer rayo de luna hirió los cristales de la ventana, Cervantes abrió desmesuradamente los ojos. La mano del ingenioso hidalgo zombi se hundió entonces en el pecho del novelista y sacó el corazón, que condujo a la boca hambrienta. Su creador partió de ese modo para la eternidad.

Llovieron del cielo

Llovieron del cielo. Eran paracaidistas. Grupos de élite. Llevaban puestos unos cascos con esas nuevas miras telescópicas. Según dicen, con ellas, al enfocar la cabeza de un zombi, aparecen manchas amarillas donde debería estar el cerebro. Así no se equivocan al disparar.

Ombligos

Ombligos. Centros cósmicos. Canales de comunicación entre el mundo de los vivos y el de los zombis. Sangre que fluye de la madre, alimento zombi. Dos águilas, una de pico blanco y otra devuelta a la vida como un no vivo, vuelan en direcciones contrarias. Cada una llega por su camino al final de todo lo que existe. El centro de la línea imaginaria que une a esos dos pájaros está en esta habitación: es el milímetro que separa mi piel zombi del ombligo de Vera.

Acto IV de La Bohème Zombi

Acto IV de La Bohème Zombi. En una buhardilla bastante cochambrosa, Marcello y Rodolfo lamentan la pérdida de sus respectivas amantes. Entran Schaunard y Colline, otros dos bohemios muy pobres, y los cuatro se ponen a berrear. Los cuatro muertos de hambre parodian un delicioso banquete, cantando y bailando. Musetta entra en la estancia. Le acompaña Mimí, que está para el arrastre. Rodolfo y Mimi recuerdan tiempos felices. A continuación, todos rodean a la mujer enferma de tuberculosis y se la comen. Rodolfo, lleno de remordimientos, grita: ¡Mimí, Mimí! Cae lentamente el telón.

Bueno

Bueno, todos apoyan públicamente a nuestro líder, pero sí, es cierto, lo han hecho, los territorios vecinos han cerrado fronteras. Bueno, no estamos proscritos, pero no nos dejan emigrar, y devuelven a los que tratan de huir. Bueno, nadie cree en zombis, pero parece que los soldados, me refiero a los de los otros países, llevarán esas nuevas lentes de detección zeta.

Areolas

Areolas de mujer. Circulares, islas hiperpigmentadas que se encrespan cuando las rozo con mis dedos zombis o cuando soplo en ellas con suavidad. Se dilatan y me desbordan, saltan por encima de mí. Los pezones, en el centro de aquella piel oscura, apuntan hacia lo alto. Endurecidos como columnas, traspasan el techo de la habitación y siguen ascendiendo. Me agarro a ellos para no caerme, ya que en el vacío, entre las estrellas, siento vértigo.

Levántate y anda

Levántate y anda. Con esas tres palabras, Lázaro fue devuelto a la vida por el mismísimo hijo de Dios. Y esas tres palabras conforman desde entonces el primero de los diez mandamientos zombis.

Una lista de personas

¿Una lista de personas asesinadas? Cuando encuentren los cadáveres, nos podrán acusar de algo, mientras solo son desaparecidos, dijo nuestro líder. ¿No creerán que somos zombis y que nos los hemos comido?, preguntó para concluir. Los periodistas llegados de todas partes rieron la ocurrencia.

Uñas

Uñas zombis: muertas, endurecidas, callosas, adheridas a la piel por una estrecha cutícula negra, con una media luna en la base que no es blanca, sino roja, y un cuerpo ungueal fibroso que nunca crece y por tanto no hay que cortar. Al contacto con las uñas blancas de Vera, las mías vuelven a la vida. Crecen tan rápido que nos rodean: primero a ella, luego a mí, unos minutos más tarde al colchón, y a la habitación en la que descansamos, y a la casa, y por último, a la Tierra.

Si no recuerdas

Si no recuerdas la más ligera locura en la que el hambre te hizo caer es que no eres un zombi.

Imponer la paz

Imponer la paz zombi por la fuerza, es decir, conducir a la guerra contra los zombis, ya que la expansión del modelo democrático implica que la guerra contra los zombis es un ejercicio de gobierno internacional. Aunque la intervención fue recibida con rechifla, el que se atrevió a decir eso en Naciones Unidas ya es historia. Desapareció en el lavabo. Entero. Ni siquiera hay manchas.

Párpados

Párpados zombis. Se deslizan con suavidad sobre el ojo, lubricados por una sustancia esponjosa. Cubren las córneas con sus membranas y músculos flexibles. Primero se acuestan, y luego se levantan y saludan a los párpados de ella, lubricados por glándulas vivas que producen un sebo de sabor dulce. Como los iris de un zombi y de una mujer no se soportan demasiado, los párpados de ambos prefieren cerrarse y que la imaginación haga el resto.

Tito Andrónico

Tito Andrónico, escrita en 1593. Demetrio y Chirón primero violan a Lavinia, la hija de Tito, y luego le cortan la lengua y las manos. Acusan falsamente a los hermanos de Lavinia de la atrocidad, y también de un crimen que no han cometido. A Tito le prometen clemencia si se corta una mano. Aunque Tito se mutila, recibe un paquete con su mano y las cabezas de sus hijos. Definitivamente, Shakespeare era un zombi.

Un vídeo

Un vídeo emitido por casi todas las cadenas del mundo muestra imágenes del matadero de humanos. Las reacciones no se han hecho esperar: eso es un montaje, eso no está pasando, nadie en su sano juicio haría algo así, eso es falso cine snuff, no existen los zombis...

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F I N D E L A T E R C E R A P A R T E:

E N T R A D A S 201 A 300

(M A T A D E R O Z O M B I)