Malos tiempos

Malos tiempos para las relaciones zombihumanas. A él, un zombi, lo ataron al radiador, y a ella, una humana, la despiezaron y devoraron delante de él. ¿Te parece bonito retozar con la comida?, le preguntaron al zombi. Luego le abrieron la boca y le obligaron a tragar uno de los trozos.

La carne era de cordero

La carne era de cordero. Lo demás, a Vera le resultó bastante familiar: el sabor de la cebolla, el pimiento y el comino en el caldo, las patatas hervidas y las legumbres. Dio buena cuenta de la adafina, hasta acabarla. De postre tomó frutos secos con miel. Yo me excusé. Le dije que no tenía hambre. Aunque sea mentira, me gustaría terminar diciendo que luego hicimos el amor.

Cómo pudiste hacer algo así

¿Cómo pudiste hacer algo así?, me pregunta Sebastián. Ha descubierto la verdad que yo escondía detrás de las palabras. A fin de cuentas, si escribí una mentira, ¿por qué no iba a escribir más de una? No me comí a Vera. La escondí cuando todo empezó a ponerse feo para los humanos.
Vera, ¿dónde están tus ojos? ¿Dónde el comienzo? ¿Dónde la desembocadura? ¿Quién los asiste, inválidos? ¿Quién los mira en su encierro?

En el sopor de una siesta

En el sopor de una siesta, le conté a Sebastián lo que hacía algún tiempo quería escribir, algo que tenía sentido, algo que me parecía importante porque transmitía algo, algo que no era otra chorrada y que no me había atrevido a redactar por miedo a que me llamaran Ese Que Se Las Da De Zombi Con Moraleja, a mí, irónico y sarcástico, de vuelta de todo, a mí, convencido como cualquier otro zombi de que todo es transitorio, desechable (el amor, los principios, la carne y los huesos, lo que sea, da lo lo mismo), de usar y tirar.
Pero aún no he empezado con eso. Z Pop es una serpiente hambrienta. Reclama su dosis diaria de palabras sencillas y masticables y lo absorbe todo.

Algunos se preguntan

Algunos se preguntan si los zombis vemos mejor de noche o de día, si para nosotros el mundo es en blanco y negro o sólo es gris, si vemos algo con nuestros ojos o nos guiamos por el olfato. Lo aclararé. Hacemos el amor con y sin luz. Con las persianas echadas, las habitaciones se transforman en verde oscuro y café. Y con las persianas levantadas, todo es una fiesta de siete colores: azul, rojo, blanco, amarillo, verde, naranja y negro.

¿Puedo llamarle amigozombi?

¿Puedo llamarle amigozombi? Pues escuche, mi querido zombi. Debe apresurarse a vivir cuanto antes, aunque en teoría esté muerto. No sacrifique el presente al futuro. El futuro sólo es humo. Enamórese, cásese, haga tonterías. La no vida no será más sensata por mucho que lo intente.

Sigo echándole imaginación

Sigo echándole imaginación, tanta que ahora formo parte del aparato publicitario de Z Pop. Debo escribir historias de amor zombi que acaben bien. Como la de mi idilio imaginario. Algo como esto:
Terminamos y volvemos a empezar, como si no hubiera otra cosa en la vida que sudar, frotarse y gemir. Mi perfecta mujer zombi y su dormitorio. Plata combinada con esmalte de colores en collares, colgantes, pendientes, anillos, esclavas y pulseras. Hay un baúl que cambia de forma: dibuja en la pared de la habitación la sombra de un dinosaurio, o de un barco, o de un coche, o de una estrella, o de un caballito con silla de montar.
Quién dijo que los zombis carecemos de gusto, sensibilidad e inventiva.

Cómo se te ocurrió

¿Cómo se te ocurrió?, me pregunta Sebastián. ¿De verdad creíste que podías engañarme? ¿Y qué pensabas conseguir con esa mentira?, añade.
Iba a escribir que los corpúsculos de la piel aún vibran y se emocionan y se calientan al ritmo que marcan Robbie Williams y Nicole Kidman, en perfecta sintonía con un universo refulgente y armónico, que oigo una y otra vez el estribillo que ellos cantan dentro de mi cabeza: Sanzin estiupid laik ai lof yu, ai lof yu, ai lof yu,... Pero Sebastián acaba de enterarse de que mi perfecto idilio con una maravillosa mujer zombi es una invención.

Cómo explicar lo que ocurre

¿Cómo explicar lo que ocurre entre la mujer zombi y yo de una manera que la mentalidad científica de Sebastián lo entienda?
Metáfora electromagnética: mis gemidos y los de la mujer zombi, como los fotones, además de llegar directamente del uno al otro, son reemitidos del uno al otro con diferentes ángulos de incidencia.
Metáfora simple: los gemidos de ambos llenan la habitación.
Metáfora mística-electromagnética: mi apartamento celebra la unión zombi con gritos y un amplio espectro de luz visible, ultravioleta e infrarroja.

Vera y yo

Vera y yo. No sé cuándo, pero dejamos de hablar. Aunque en apariencia no faltaron palabras.

Primero escribió de una manera oscura

Primero escribió de una manera oscura, retorcida, ininteligible; ni él mismo sabía lo que quería decir, y sin embargo tuvo su público, uno que despreciaba las cosas sencillas y adoraba los textos que necesitaban un manual de instrucciones. Luego maduró, abandonó los adornos innecesarios e intentó transmitir de la manera más adecuada sus ideas; y ese público minoritario, el de las rarezas, dijo de él que se había vendido, pero entonces lo adoptó otro, formado por los que eran más amigos de la claridad y del placer. Por último, pasó a formar parte de la cuadrilla literaria de Z Pop: minimalismo expresivo y mental, frases cortas y rotundas; navegó a favor de la corriente antihumana y prozombi, y entonces lo consiguió, se convirtió en un autor de verdadero éxito.

Estaban en lo suyo

Estaban en lo suyo, tanto que no se dieron cuenta de que Z Pop arrastraba a las multitudes con sus canciones, tanto que no se percataron de su enorme popularidad, tanto que no se fijaron en lo pronto que Z Pop dominó la arena política, tanto que incluso al final abrían y cerraban los ojos, como si todo fuera un mal sueño, como si los zombis no se los estuvieran comiendo.

Cómo puede leer el pensamiento

Cómo puede leer el pensamiento es algo que ignoro. La mujer zombi señaló a una pareja de humanos. Estaban sentados en un banco de piedra. Coqueteaban. La mujer zombi se acercó y les reveló a ambos lo que cada uno pensaba del otro. El chico abrió la boca y no la cerró, a causa de la sorpresa. ¿Cómo lo sabes?, preguntó él. La chica, en cambio, aseguró con bastante aplomo: No, yo no pienso así.

Sucedió un 18 de julio

Sucedió un 18 de julio. Estaban sitiados. Y asustados. La radio escupió el encendido discurso de una diputada. Animaba a cerrar el paso a la jauría que pretendía asolar las calles de Madrid. Gritó: No pasarán. El resto también es historia: pasamos. A unos nos los comimos y a otros los transformamos en zombis.

Estamos haciendo historia

Estamos haciendo historia. Y algo más: estamos reescribiéndola. Un departamento trabaja para Z Pop sin descanso. Un ejemplo. El gran jefe sioux Tasunka Witko era un zombi. Guió a varias tribus durante la gloriosa batalla de Little Big Horn. Un arrogante general humano creyó que su Séptimo de Caballería era suficiente para derrotar a una partida de indios zombis rebeldes. El resto es conocido por todos: fueron devorados, caballos y hombres.

Suena un teléfono

Suena un teléfono. Da igual dónde. Ni de quién sea. Ni lo que quiere quien sea que llame. Uno, dos, tres timbres, y salta el machacón estribillo, el que está en todas partes, el de la canción de moda: algo acerca de un humano muerto y un zombi feliz, y luego un grito largo y agudo.

J. S. Bach

J. S. Bach se puso guantes negros para componer una misa de zombis. Según la nueva biografía oficial de Bach, los no muertos se levantaban al escuchar el Agnus Dei.

Cómo puedes estar tan ciego

Cómo puedes estar tan ciego. La mujer zombi de la que hablas es como todas. Te engatusa. Escúchame. Son unas lagartas, sin excepciones. Las que van de tigresa y las que van de mosquita muerta. Todas.
Sebastián intentaba hacerme entrar en razón con ese nuevo argumento. Él es un soltero impenitente. Nunca me lo ha contado. Le da vergüenza. Pero sé que cuando era joven, le hirieron. Desde entonces tiene la cabeza fría y las ideas muy claras.

La casilla

La casilla que hay que marcar en la Declaración de Hacienda es la contraria. Antes sufragámos los sueldos y la asistencia médica de la Iglesia del Cielo Eterno. A eso se destinaba el 70% de lo recaudado. El 30% restante era para fines sociales. Ahora, en lugar del sostener a feligreses con ideas antizombis, mantenemos el aparato publicitario de Z Pop.

El Cardenal

El Cardenal de La Iglesia del Cielo Eterno hizo unas declaraciones rotundas. Esta sociedad está enferma. La causa del mal es la nueva normativa que recomienda retirar los crucifijos de los edificios públicos. El nombre de esta nueva enfermedad es Cristofobia Zombi.
Fijarlo en una cruz y luego devorarlo habría convertido al Cardenal en un mártir, de manera que Z Pop ordenó a los miembros de una de las bandas que se limitaran a mordisquearle las pantorrillas. Un día después el Cardenal se había transformado en uno de los nuestros y atacaba con más rabia que nadie a sus antiguos feligreses.

Instrucciones sobre bioética

Instrucciones sobre bioética: la Iglesia del Cielo Eterno pretendía cerrar el debate sobre la curación de los zombis con el siguiente argumento: como no hay un tratamiento efectivo, debían exterminarnos. Ya hemos puesto nosotros los puntos sobre las íes con un artículo titulado Dignitate Zombi. Feligreses del Cielo Eterno: no necesitamos curación porque no estamos enfermos, comemos lo que nos gusta, feligreses del Cielo Eterno incluidos.

El primero de la lista

El primero de la lista: la Iglesia del Cielo Eterno. La lista es más numerosa cada día porque los enemigos del pueblo zombi son incontables (de hecho, yo ignoraba que tuviéramos tantos, pero Z Pop me ha abierto los ojos). Las recomendaciones son claras: primero, encerrar a los creyentes en sus sagrados recintos; luego, saltar sobre ellos y darse un festín.

Cómo puedes oír eso

Cómo puedes oír eso, me pregunta Sebastián. Se refiere a uno de los discursos de Z Pop. Esto es lo que dice nuestro líder: Los zombis no vamos a desaparecer. Todo lo contrario. Nuestro número va en aumento. Nos llaman bárbaros. Nos acusan de inmorales. Pero no vamos a tolerar más mentiras. Ellos son el cáncer. Gritad conmigo. Ellos son el cáncer.

Ajedrez zombi

Ajedrez zombi. Las figuras blancas son las de siempre, rey, reina, álfil, caballo, torre, peón, y se mueven como siempre. Las negras, en cambio, son todas exactamente iguales y se desplazan del mismo modo: parecen álfiles y avanzan a la vez de casilla en casilla hacia el otro lado del tablero, con constancia y sin misericordia.

La premisa es la misma

La premisa es la misma en todos los juegos que Z Pop lanzó al mercado: cámara subjetiva, primera persona, varios tipos de humanos rabiosos que intentan descabezarte y toda clase de dientes fuertes y sanos con los que cortar, desgarrar y masticar, además de un botiquín de dentista.